
Cipher: El código fantasma
A Cipher le arrebataron su nombre cuando alguien utilizó sus credenciales para hacerlo responsable de decisiones que nunca tomó. Años después reúne a seis especialistas para una operación imposible: mover cientos de millones sin entrar en una cámara acorazada y sin tocar las reservas de ningún banco central.
El plan no depende de una puerta trasera, sino de procesos legítimos: proveedores externos, conciliaciones, cuentas puente, obligaciones retenidas y autorizaciones que pueden llegar después de que el sistema ya haya actuado.
Cuando el dinero empieza a cruzar, aparece el verdadero problema: el sistema necesita a alguien que responda. Para ganar sin fabricar un culpable, el equipo tendrá que hacer algo más difícil que ejecutar el golpe: renunciar al control.